Adiós 2020

Hoy despierto y todavía me siento en un sueño (más una pesadilla, pero no quiero ser tan negativa). Y es que realmente parece que hemos vivido fuera de una realidad casi todo este año.

Volviendo el tiempo atrás, no salen de mi cabeza algunas cosas que pasaron al inicio de la pandemia (principios de marzo)… Todos veíamos tan lejos la llegada del virus a nuestros países, que nos parecía mentira lo que estaba pasando en febrero en algunos lugares.

Días antes de que entremos en cuarentena estricta habíamos festejado el carnaval en una fiesta de más de 10 mil personas y en un abrir y cerrar de ojos no podíamos salir ni al parque que queda frente a mi casa.


Hoy escribo sobre todos los sentimientos que he tenido este año, sobre lo que aprendí y sobre lo que espero del año que viene, y ojalá que pueda alguien más identificarse con esta entrada.


Marzo para mí fue un mes de descontrol, realmente por un momento pensé que la cuarentena iba a durar un par de meses.

Nunca pasó por mi cabeza que Farid ya no volvería a clases durante todo el año, que el barbijo se iba a volver nuestro accesorio más indispensable y que los besos y abrazos serían una amenaza durante las fiestas.


Abril me mostró la realidad y abrió mis ojos, eso recién empezaba, el camino iba a ser duro y teníamos que ser fuertes. Creo que nunca me sentí tan insegura, angustiada y deprimida como los primeros meses de este año, el pelo se me caía a mechones y había días que no paraba de llorar cada que me daba cuenta lo que estábamos viviendo.


Así fueron pasando los meses, cada uno enseñándonos algo, cada uno haciéndonos más fuertes, cada uno más difícil que el otro, hubo días en los que sentí que no podía más pero acá estoy, escribiendo mi entrada #19 en un blog que nunca hubiera sido una realidad si no me lo hubiera propuesto hacerlo este caótico 2020.


Dentro de todos los sentimientos y cosas que pasamos este año me quedó uno… “Esto llegó para enseñarnos mucho”, pero sinceramente pienso que aún nos falta mucho por aprender.


Durante la cuarentena vi a muchos compartiendo un texto que dice:


“Si no sales de esta cuarentena con un libro leído, una habilidad nueva, un negocio nuevo o más conocimiento que antes, nunca te faltó tiempo, solo disciplina”


Aún en medio de todo el caos, los seres humanos hemos sido capaces de juzgarnos y presionarnos a seguir con la hiperproductividad, cuando el mundo nos estaba pidiendo que paremos un poco.


Por lo menos en Bolivia (mi país) y en muchos de Latinoamérica, una buena parte de la población vive del negocio informal y al día, por lo que la pandemia para muchos fue un tiempo de sobrevivir.


Nadie nos preparó para esto… algunos dicen que lo veían venir, pero aun así nadie estaba preparado. El encierro afectó psicológicamente a muchas personas, los niños sin parques y aire libre, las personas de la tercera edad aisladas completamente de sus familias con una vida más sedentaria que nunca. La cuarentena significó el cierre temporal de muchos negocios, de los cuales varios tuvieron que luego cerrar definitivamente. La pandemia afectó la economía de muchos, en mayor o menor magnitud, pero acá seguimos en la lucha contra viento y marea.


En resumen, para muchos este tiempo no fue nuestro momento de explorar nuevos rumbos, nuevas habilidades… sino que terminábamos el día agotados física y psicológicamente, y de esa cuarentena SALIMOS… así que no sientas pena por no cumplir con lo que una parte de la sociedad espera de los demás, porque TODO lo que hiciste es más que SUFICIENTE.


¿Qué me enseño este año? Principalmente a ser agradecida, me permitió ver de cerca realidades diferentes y dentro de todo lo que hemos vivido, hemos tenido un techo, comida y salud. Aprendí a no planificar tanto el futuro y disfrutar más el presente.

Aprendí la importancia de ahorrar, estoy segura que todo esto hubiera sido más llevadero para muchos si hubiéramos tenido una mejor planificación financiera. Aprendí que la familia lo es todo, que son ellos los que nunca te sueltan y están siempre para ayudar. Aprendí que Dios está en control de todo y que debemos confiar en sus planes, aprendí que podemos perder todo, pero mientras no perdamos la Fe y la esperanza aún podremos seguir remando. Y lo más importante que aprendí fue a ponerle un freno a la vida tan acelerada que llevábamos, disfrutamos como nunca antes dormir hasta tarde, quedarnos en cama viendo una peli, desayunar tarde, comer chatarra a media semana, permitirte NO HACER NADA un día de la semana y dedicarte a ser feliz… SI, SI FUIMOS FELICES, muy felices, por que la felicidad la encontramos en cosas muy simples y pequeñas que ya habíamos olvidado.



¿Qué le pido al 2021? Mi cábala cada año es comer 12 uvas mientras pido 12 deseos, así es DOCE DESEOS, y no creo que sea la única… pero este 31 cuando sean las 12 solo quiero agradecerle a este 2020 por lo que nos dio, por lo que no nos quitó y por lo que nos enseñó.


2020 te admiro, porque paraste el mundo.

2020 espero que seas la inspiración y motivación para un mejor 2021.

2020 te llevaste mucho, pero si nos dejaste acá es por algo.

2020 hoy te dejo ir, dejando atrás todo lo malo y mirando hacia un futuro mejor.


¡2021 estamos listos para recibirte con fe y esperanzas de que serás un buen año!

¡¡¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!!!

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